Siempre digo que la mayor de mis suertes es que me guste tanto mi trabajo. Levantarme un día de boda es un día excitante y para disfrutar. Hay momentos es que esa pasión es compartida por la pareja y todo se confabula para que te acuestes pensando que eres realmente afortunado.

El pasado 5 de octubre tuve la suerte de poder cubrir la boda de dos de las personas más importantes para mí: mi hermana Sara y su marido, Julián. Asistir a esa boda como invitado ya era especial, muy especial; pero poder estar a su lado desde primera hora y ver cómo la boda se iba sucediendo fue un regalo para mí.

Aparte de la sensación de estar cubriendo la boda de dos personas tan cercanas ha sido realmente especial poder visionar las fotos, una vez terminadas, todos juntos y sentirme en cierto modo como si la boda hubiera sido la mía.

Con la perspectiva del tiempo que pasamos y del trabajo que realicé, puedo sumar un nuevo punto a mi gran saco de la suerte.

Ha sido para mí el mayor de los gustos saber que en el futuro, cuando nos sentemos juntos de nuevo a ver las fotos, podamos recordar que yo fui la persona que se las sacó.

Gracias

 

 

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