El pasado 13 de julio en la provincia de Toledo pasó por delante de mi objetivo una de las bodas del año, una de esas que llevas meses preparando y esperando que lleguen.

Miriam y Juanjo eran unos desconocidos (conocidos de oídas, desconocidos en persona) y hoy día los considero dos amigos. El vínculo que se crea entre el fotógrafo y la pareja, después de meses de reuniones, preboda, mails, WhatsApp, llamadas y las 12 o 14 horas que pasamos juntos el día de la boda; hacen que, de una forma u otra, se genere una amistad o, como poco, que se genere cariño.

En cada trabajo, por muy similar que pueda parecer, ocurre un mundo diferente. En la boda de Miriam y Juanjo tuvimos que lidiar con diferentes situaciones que generaban, en cierto modo, problemas y con los que no es fácil lidiar pero tener una pareja como esta lo hace todo más sencillo.

Sólo puedo agradecer su comprensión y su energía, que fue y sigue siendo especialmente positiva.

Gracias