Hay ocasiones en las que ser fotógrafo de una boda va más allá de documentar lo que está pasando. Estas ocasiones especiales se refieren a las veces en las que trabajar con una pareja es trabajar con dos amigos.

Para mí no hay mayor honor y mejor regalo que poder cubrir la boda de un amigo o amiga y tiene una explicación muy simple: Cuando eres el fotógrafo pasas más tiempo y estás más cerca de los novios que cualquier otro invitado.

Este fue el caso de la boda que cubrí el pasado 25 de mayo, la boda de mi gran amigo Agus y su ya esposa (y gran amiga) Giusy. Amigos de estos que nunca ves y hablas todo lo que te gustaría pero que, cuando lo haces, sientes que el cariño y la amistad están intactos.

Como he dicho para mí fue un privilegio y un orgullo estar en esta boda y poder documentar todo lo ocurrido a través de mi cámara.

Ahora, con el trabajo entregado y la perspectiva que te da el tiempo, sé que será una de esas bodas que guardaré en el disco duro de mi corazón con intención de recordarla siempre.

Gracias amigos.